jueves, 27 de marzo de 2008

Roqueros adolescentes se benefician de la protección a los derechos de autor

Dana Wilentz, bajo/vocalista; Brendan McCusker, batería; y Richard Wynne, guitarra/vocalista, del grupo Lemonface venden su música por iTunes, DigStation y CD Baby.


Industria musical ayuda a nuevos artistas y educa sobre piratería electrónica
Por Carolee Walker

Con frecuencia se piensa que los adolescentes son los peores violadores de los derechos de autor, que bajan música de Internet de modo ilegal y la comparten, pero como artistas también tienen mucho que ganar de la protección a los derechos de autor en Estados Unidos.

Internet suele ser un instrumento para la piratería de propiedad intelectual, pero también ha hecho más fácil la protección de la propiedad intelectual y el hecho de poder ganar unos ingresos legítimos para artistas adolescentes que obtienen derechos de autor y licencias para su música en línea.

La roquera Dana Wilentz tenía dos años cuando su madre le preguntó durante un viaje en tren donde había aprendido la canción que cantaba. “Cuando le dije que la escribí yo misma, no pensó que yo era un prodigio musical”, dijo Wilentz al Servicio Noticioso desde Washington, “pensó que era una mentirosa”.

Hoy día, Wilentz, de 17 años de edad, compone música, escribe canciones y toca la guitarra, la batería, el piano, el ukelele y la zampoña. Es fundadora, cantante y toca el bajo en el grupo musical de rock cada vez más popular Lemonface. El grupo ha tocado en el club CBGB´s en Nueva York y en el Club 9.30 en Washington, como teloneros de las bandas Flogging Molly en 2006 y Rooney en 2007.

Además de ser una artista con talento, esta estudiante de escuela secundaria que vive a las afueras de Washington es también una preparada mujer de negocios.

Wilentz y sus compañeros de Lemonface, Brendan McCusker, de 17 años, batería, y Richard Wynne, de 17 años, guitarrista, contrataron a un productor para que registre los derechos de autor de su música y proteja a la banda del robo de propiedad intelectual al conceder licencias de sus canciones a varios sitios de Internet como iTunes, DigStation y CD Baby. Ahora, además de vender camisetas y discos compactos en las actuaciones en vivo de Lemonface, la banda gana dinero por las tarifas que se pagan para bajar su música en Internet. Los padres de los tres miembros de Lemonface son músicos profesionales que conocen las consecuencias económicas de la piratería.

Cada vez con más frecuencia, la gente menor de 19 años registra los derechos de sus canciones y composiciones originales, lo que les da derecho a recibir regalías por sus actuaciones públicas, comentó Phil Crosland de la Sociedad Estadounidense de Compositores, Autores y Editores (ASCAP). Más de 3.400 escritores y compositores menores de 19 años son miembros de ASCAP, y alrededor de 60.000 tienen alrededor de 20 años de edad.

En Estados Unidos, los derechos de autor, las patentes y las marcas son formas legales de proteger la propiedad intelectual. Los derechos de autor protegen la autoría de literatura, obras de teatro, música, y otros trabajos intelectuales y artísticos.

“Si uno escribe una composición musical o una canción, debe tener derecho a recibir algún tipo de compensación si se emite en público”, indicó Crosland.

ASCAP, una organización profesional fundada en 1914 por varios autores de canciones y compositores pioneros, entre los que estaban Irving Berlin y John Philip Sousa, representa a 300.000 individuos y proporciona licencias para emisiones públicas a usuarios de música para casi 8,5 millones de canciones y composiciones musicales.

Ya que hay una tremenda cantidad de usos de música en Estados Unidos, el desafío para una organización como ASCAP es mantener a la gente, especialmente a los adolescentes que tocan y escuchan música, al corriente de las reglas y protecciones actuales de los derechos de autor.

“Tenemos una generación completa que ha crecido con Internet y de verdad creen que todo lo que está en Internet es gratis o debería serlo”, dijo Crosland.

Incluso cuando una persona obtiene o baja música registrada con derechos de autor a una computadora personal, incluso muestras o maquetas, hay un elemento de “emisión pública”, comentó Crosland. Para cumplir con la legislación estadounidense cualquier usuario que lleve a cabo una actuación en público o emita música registrada con derechos de autor, ya sea en una estación de radio o en un restaurante o en un sitio de Internet como iTunes, tiene que obtener permiso para utilizar el material registrado con derechos de autor. Esto es fácil de hacer si se obtiene una licencia de una de las tres organizaciones de derechos de emisión (PRO) que representan a los creadores musicales y están reconocidas por la Ley de Derechos de Autor de Estados Unidos de 1976 y que son ASCAP, Broadcast Music Inc. (BMI) y SESAC (originalmente conocido como la Sociedad de Autores y Compositores del Escenario Europeo).

Cada vez que la música se emite públicamente desde un sitio de Internet, los tenedores de los derechos de autor, entre los que están el escritor de la canción, el compositor y el editor, reciben un pago de una de las PRO. Según Crosland, los sitios de Internet visitados con más frecuencia tienen una licencia de ASCAP para esta emisión pública.

ASCAP comenzó a buscar en 2004 el modo de hacer una campaña eficaz para educar a los adolescentes sobre la forma de bajar música de Internet de un modo legal, indicó Crosland. A comienzos de 2007, ASCAP y la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos se asociaron con iSafe, una organización de seguridad infantil en Internet auspiciada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y con las empresas Microsoft y Verizon, para establecer un programa escolar integral basado en un personaje de dibujos animados, Donny Downloader que baja música de Internet. Sólo en este año, 2,2 millones de estudiantes de enseñanza media y secundaria conocerán a Donny, un típico chico de 14 años que descubre que bajar música ilegalmente realmente perjudica a muchas personas.

Por ahora, Wilentz y Lemonface se lo pasan bien haciendo lo que les gusta, pero Wilentz piensa hacer de la música su carrera de por vida. “Soy joven, pero sé definitivamente que quiero permanecer en la industria de la música actuando y escribiendo”, declaró.

“Desde luego que seguiré tocando música el resto de mi vida, si no es con Lemonface, será con alguien igual de bueno”.

Para más información sobre Lemonface, véase el sitio electrónico de la banda.

Para más información sobre como bajar legalmente de Internet materiales registrados con derechos de autor, visite iSafe.

4 comentarios:

  1. chala10:27

    Ojalá los chantas de Agadu en Uruguay imitarán a los gringos, que en esto si la tienen clara.

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  2. Daniel2211:52

    El problema de la piratería es que durante años han currado las disqueras cobrando un disparate teniendo un plus enorme de ganancia. Hoy se han tenido que bajar del caballo porque la piratería se las comió.
    No estoy a favor de la piratería pero hay que reconocer que las dsiqueras han contribuido a ello, porque si dieran un precio accecisble todos preferimos pagar más y tener un original y no una copia...

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  3. Raul Bentos15:39

    los de AGADU son unos tranfugas, nunca mandan ni un mango para los artistas pero te cobran todo.

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  4. Tato200000:35

    Algun día llegará a uruguay la buena organización americana... espero

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