viernes, 20 de junio de 2008

Dos instrumentos del Phoenix Lander analizan el polvo de Marte


Por Cheryl PellerinRedactora del Servicio Noticioso desde Washington
Washington – Por primera vez, desde las misiones Viking de NASA en 1976, se están examinando muestras de suelo con instrumental en el planeta Marte.
Menos de un mes después de que el Phoenix Lander haya llegado a las planicies árticas del Planeta Rojo, su brazo robótico recogió polvo y lo colocó en dos instrumentos en la cubierta del artefacto, un microscopio y un analizador que calienta y huele las muestras, que se conocen como analizador térmico y de gas evolucionado (TEGA). Los instrumentos están ahora examinando las muestras.
“El resultado de estos análisis servirá para que las futuras misiones que vayan a Marte puedan comenzar desde el punto donde llegaron las actuales”, dijo Peter Smith, durante una rueda de prensa realizada el 13 de junio. Smith, el principal investigador del Phoenix en la Universidad de Arizona-Tucson, al agregar “creemos que habrán muchas interrogantes”.
Smith dirige la misión, con la administración del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA en Denver. Ha establecido una alianza con la empresa Lockheed Martin. Existen contribuciones internacionales de la Agencia Espacial Canadiense, la Universidad de Neuchatel en Suiza y las universidades de Copenhage y Aarhus en Dinamarca, el Instituto Max Planck de Alemania y el Instituto Meteorológico Finlandés.
HISTORIA ANTIGUA
Todavía no hay resultados de TEGA, que tiene ocho diferentes hornos pequeños para calentar y oler las muestras de suelo, en busca de sustancias tales como agua. Las imágenes obtenidas por el microscopio óptico del Phoenix muestran casi 1.000 partículas separadas de suelo, de menos de un décimo del diámetro de un cabello humano. Los científicos pueden ver al menos cuatro minerales distintos.
La muestra incluye partículas negras cristalinas que podrían provenir de antiguos volcanes en Marte y otras más pequeñas rojizas enriquecidas con hierro, lo que da al material ese color anaranjado.
“Es muy posible que lo que estamos viendo sea una parte de la historia del suelo de Marte”, dijo Tom Pike del Colegio Imperial de Londres, coinvestigador del Phoenix que trabaja con el microscopio, la electroquímica y el analizador de conducción del artefacto.
“Si retrocedemos en el tiempo”, agregó Pike, la lava volcánica se depositaría en la superficie y en miles de millones de años se descompondría en partículas cristalinas. Con el tiempo las partículas se enriquecerían con hierro, con lo que las partículas representan momentos opuestos de la continuidad histórica de Marte.
“Sabemos que tendrían que haber pasado miles de millones de años en Marte para que el material se descomponga y se revele nuevo material”, comentó Pike, “es un proceso continuo que se capta en cualquier momento, desde un material relativamente sin descomponer y cristalino a uno mucho más descompuesto, degradado, alterado químicamente, que es hierro enriquecido y que forma la mayoría de las partículas que estamos observando”.
SUELO PEGAJOSO
La adherencia del suelo en el lugar del asentamiento del Phoenix es un desafío para obtener las muestras. La primera cucharada de material se pegó a la pantalla del horno y los científicos utilizaron un movimiento del brazo para desprenderlo. Al final, tras cuatro días, los indicadores del horno mostraron que estaba lleno. El 12 de junio los científicos enviaron las instrucciones para empezar las operaciones con TEGA

Este mosaico muestra el panel solar y brazo robótico del Phoenix que ha recogido suelo.
“Nos encontramos con un suelo muy arrugado y pegajoso. Es un suelo distinto a todos los tipos de suelo que utilizamos en nuestras pruebas, que funcionaban bien con todos los instrumentos, así que desarrollamos otros métodos para recolectar las muestras”, dijo Smith.
Una diferencia clave entre la misión del Phoenix, y otras misiones de Marte, son los vehículos todoterreno de Marte Spirit y Opportunity, que están a miles de kilómetros de distancia de este otro artefacto. Los todoterrenos estaban diseñados específicamente para estudiar rocas y el Phoenix está diseñado para estudiar suelo y hielo.
“Al observar las rocas, los todoterreno podían entender el ambiente antiguo en que estas rocas se formaron, así que se les dio movilidad a los vehículos para que pudieran llegar a las rocas y equipos sensores remotos para encontrarlas”, explicó Smith.
Los todoterreno se acercan a las rocas, extraen muestras de las capas externas, colocan instrumentos en la roca y miden su composición, toman imágenes microscópicas de estas y utilizan sensores remotos con espectómetros infrarrojos.
“La diferencia del Phoenix es que se van a extraer muestras de suelo y hielo de la superficie, y que esta superficie es más joven y activa, y que estas muestras se colocan en instrumentos muy sofisticados que pueden modificar los materiales para que podamos entender los minerales, químicos y las formas y tamaños microscópicos de estas partículas”.
Comentó que los todoterreno “miran al antiguo Marte dentro de las rocas y ahora estamos observando al Marte moderno en el suelo y los hielos”
¿HIELO O SAL?
Mientras se escarbaba en la superficie de Marte en busca de hielo, los científicos han visto destellos de un material brillante y blanco que algunos piensan que es hielo y otros que podría ser una capa de sal encima del hielo.
“Todo el mundo piensa que hay hielo cerca de la superficie, pero la pregunta es, ¿es hielo o no?”, dijo Smith. Otros interrogantes son si la capa de hielo es fina o gruesa, o si los zapadores del brazo robótico podrán atravesarla.
“Raspar con nuestros instrumentos de carburo de tungsteno en la cuchara es realmente nuestra principal prioridad” agregó Smith.
El polvo atmosférico cerca del Phoenix sigue siendo el mismo prácticamente día tras día, dijo Nilton Renno, coinvestigador del Phoenix y científico atmosférico de la Universidad de Michigan-Ann Arbor.
“Hasta el momento no hemos visto importantes nubes de polvo en el lugar del aterrizaje durante la misión”, dijo. “No es una sorpresa porque llegamos cuando la actividad del polvo es mínima, pero esperamos ver grandes tormentas de polvo hacia el final de la misión. Estamos muy entusiasmados por ver algunas de esas tormentas llegar al artefacto”.
Estudiar el suelo de Marte ayuda a los científicos a comprender el polvo atmosférico de la Tierra, lo que es importante ya que el polvo es un factor significativo en el cambio climático mundial.

1 comentario:

  1. ¡Muy interesante!

    Quizás estas investigaciones puedan proveer más informaciones a los científicos sobre la propia Tierra, que tantas cosas nos quedan por descubrir e investigar; como nuestro lecho marino y tantas cosas inexplicadas del pasado.

    Hay cosas mejores que hacer con la plata, pero bueno, esta vez la dejamos pasar.

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