viernes, 11 de abril de 2008

Nueva campaña para un Uruguay sin drogas


Un grupo de estudiantes de la Universidad ORT durante la presentación de la nueva campaña para la prevención del consumo de drogas



Nueva "Guía para Padres" estimula la comunicación en distintos niveles para prevenir el consumo de drogas



La Alianza para un Uruguay sin Drogas presentó ayer una nueva Guia para Padres y su nueva campaña de comunicación en el marco de una ceremonia que contó con la presencia de altas autoridades nacionales, representantes extranjeros, empresarios y medios de difusión.
La organización Alianza para un Uruguay sin Drogas se fundó el 12 de julio de 1999, con el objetivo de reducir significativamente el problema de la drogadicción.
Entre los principales aspectos de su misión, se establece el compromiso de construir y reforzar actitudes contra la prueba y el uso de sustancias ilícitas.
Al igual que en los otros países de América latina, done está presente esta organización sin fines de lucro, Alianza para un Uruguay sin Drogas, trabaja conjuntamente con el gobierno nacional, organizaciones no gubernamentales y todo grupo que dentro de la sociedad que desee participar en la difusión del mensaje de prevención como herramienta fundamental para alcanzar el objetivo de combatir la drogadicción.
Este año, la organización realizará una campaña masiva en los medios de comunicación que donan gratuitamente tiempo y espacio para emitir los mensajes, acompañada por la presentación de la “Guía para Padres”, con el cometido de apoyarlos en su accionar contra la prueba y consumo de drogas de los niños y jóvenes.
Se suma a esta presentación, la proyección de los mensajes a la comunidad que serán emitidos en los medios, como parte de la campaña masiva para combatir la drogadicción en el Uruguay.
La Guia para Padres puede obtenerse en la página web de la
Alianza para un Uruguay sin Drogas.

lunes, 7 de abril de 2008

Sueño de Martin Luther King sigue vivo a 40 años de su muerte

Washington – El 4 de abril de 1968, en la ciudad de Memphis, Tennessee, la bala de un asesino terminó con la vida de Martin Luther King, el principal arquitecto y líder del movimiento pacífico de los derechos civiles en Estados Unidos. Tenía 39 años de edad. Los médicos forenses indicaron que King murió como si hubiese tenido el corazón de una persona de 60 años, dado que llevó consigo la carga de muchos durante mucho tiempo. Unos 100.000 estadounidenses estuvieron de pie afuera de la iglesia al momento de su funeral.
Un día antes, como parte su “campaña por los pobres”, King se encontraba haciendo campaña a favor de los trabajadores sanitarios, que eran principalmente de la raza negra, se declararan en huelga. Su último discurso se basó mucho en sus estudios, de toda la vida, de la Biblia. Y probaría ser profético:
Bien, no se que sucederá ahora; hay días difíciles por venir. Pero no es importante para mí ahora, porque he subido a la cima. Y no me preocupo. Como cualquier otra persona, me gustaría tener una vida larga, en que la longevidad tenga su lugar. Pero eso no me preocupa ahora. Sólo quiero hacer la voluntad de Dios. Él me permitió subir a la cima de la montaña. Y desde ahí pude ver la Tierra Prometida. Puede que no llegue ahí con ustedes. Pero quiero que sepan esta noche que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida. Y estoy feliz esta noche; no estoy preocupado por nada; no tengo temor a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloria del advenimiento del Señor.
El año de 1968 hubo conmoción política en todo el mundo. Sólo dos meses después en Estados Unidos, el 5 de junio, otro asesino acabó con la vida del senador Robert Kennedy, que como fiscal general proporcionó ayuda oportuna a activistas de los derechos civiles.

DÍAS DE IRA
El asesinato de Martin Luther King provocó amotinamientos en Washington, al igual que en más de 100 ciudades de Estados Unidos, amenazando convertir la lucha pacífica de los afroestadounidenses en una violenta confrontación racial. Aún antes del trágico suceso el movimiento parecía experimentar una transformación, que muchas de las personas más allegadas a King observaban con ansiedad.
En mayo de 1966 Stokley Carmichael, veterano de muchas campañas de inscripción de electores se estableció como el nuevo líder del Comité Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC), la principal organización estudiantil del movimiento de derechos civiles y cuyo liderazgo crecía cada vez más, impaciente con la paulatina estrategia de Martín Luther King y sus seguidores.
Durante un discurso en Greenwood, Mississippi, Carmichael hizo un llamado al movimiento Poder Negro (Black Power). Si bien personas como Thurgood Marshall y Martin Luther King buscaban la integración racial, Carmichael buscaba la separación. La integración, pronunció, era “una mala excusa para mantener la supremacía anglosajona”.
Mientras tanto, el Partido Pantera Negra (algunos relatos adjudican el origen del nombre a un emblema visual para electoras analfabetas en las campañas de inscripción de electores en Alabama), fundado en Oakland, California, en octubre de 1966 por los activistas Huey P. Newton y Bobby Seale, empleaba miembros armados, conocidos como “panteras” para vigilar a oficiales de policía que, ellos pensaban, trataban de manera injusta a personas de la raza negra.
Si bien el partido disfrutó brevemente cierta popularidad, debido a sus programas de servicios sociales, los altercados armados con la policía local dieron como resultado la muerte o encarcelamiento de prominentes panteras, lo que causó que muchos estadounidenses se opusieran a los métodos violentos del partido, que causó una fragmentación de los Panteras Negras. El movimiento disminuyó gradualmente en un laberinto de bandos y recriminaciones mutuas.
Sin embargo, muchos temían que el asesinato de King aumentaría la influencia de militantes dentro del movimiento. En ese momento, algunos cuestionaban la obra realizada por King. Pero la “Tierra Prometida” que King describió, estaba, en muchas maneras, mucho más cerca de lo que parecía durante los amotinamientos de abril de 1968.

CONSENSO DE LOS ESTADOUNIDENSES
La experiencia histórica afroestadounidense siempre será única. Pero la significativa aplicación federal del derecho de voto, brindó a los estadounidenses de la raza negra con los recursos que los inmigrantes y otros grupos minoritarios han usado para buscar – y alcanzar –, desde hace mucho tiempo, el Sueño Americano. En Estados Unidos, los electores ejercen un poder político real. Con el voto, en el tiempo, la igualdad legal y política para los afroestadounidenses ha producido frutos en casi todas las ramas de la vida.
Por ejemplo, John R. Lewis, del grupo activista de los derechos civiles Viajeros de la Libertad (Freedom Riders), fue violentamente golpeado por una muchedumbre en la ciudad de Montgomery, Alabama, en 1961. En la actualidad, representa al 5º Distrito del Congreso del Estado de Georgia en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Casi 50 de sus colegas en el Congreso son afroestadounidenses y algunos de ellos ejercen un fuerte poder político como presidentes de influyentes comisiones en el Congreso.
En 1963, Denise McNair se encontraba entre las niñas que murieron cuando integrantes de un grupo racista bombardearon la iglesia bautista de la 16ª Calle en Birmingham. En 2005, su amiga Condoleezza Rice ocupó el cargo de secretaria de Estado de la nación.
La tasa de graduación de estudiantes de la raza negra de las escuelas secundarias se ha triplicado desde 1966 y la tasa de pobreza se ha reducido casi a la mitad en ese mismo periodo de tiempo. La expansión de la clase media negra es un desarrollo social que se percibe ampliamente, como la gran cantidad de empresarios exitosos, catedráticos, literarios y personas del medio artístico que son afroestadounidenses.
Aunque el pueblo estadounidense continúa luchando con los asuntos raciales, esos asuntos difieren profundamente de los asuntos que enfrentaron Thurgood Marshall, Martin Luther King y la generación del movimiento de derechos civiles.
Indudablemente, el movimiento de derechos civiles forzó al pueblo estadounidense a confrontar directamente la contradicción entre sus ideales y la realidad de segregación y desigualdad. Al hacerlo, impulsó a la nación en la ruta hacia una igualdad racial completa, en un camino que todavía se recorre.
Probablemente, la medida más importante de progreso es el surgimiento – no el último entre los jóvenes estadounidenses que construirán el futuro de la nación – de un amplio y profundo consenso de que las vergonzosas historias de esclavitud, segregación y desventaja, se deben relegar a solamente eso: historia.