lunes, 29 de junio de 2015

Tribunal Supremo de EE. UU.: El matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho


La decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en que garantiza el derecho a nivel nacional al matrimonio entre personas del mismo sexo, es un importante hito en el camino hacia la igualdad de derechos para para los estadounidenses LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales). 


La determinación muestra que el cambio en la mente y el corazón es posible, afirmó el presidente Obama.

El progreso hacia la igualdad en el matrimonio comenzó con un paso lento pero se aceleró en la década pasada, con las encuestas de opinión pública indicando una creciente aceptación entre los estadounidenses por los derechos LGBTI, y en especial del matrimonio entre personas del mismo sexo.

El presidente elogió hoy “el coraje de millones de personas que por décadas han defendido, que han expresado su identidad, que han hablado con padres”. Asimismo, agradeció a los padres “que amaron a sus hijos sin que nada importara”, y que las personas LGBTI “se mantuvieran firmes y llegaran a creer en sí mismas y en quienes eran y que lentamente hicieron que un país entero comprendiera que el amor es amor”.

Semillas del cambio
En 2004, Massachusetts se convirtió en el primer estado en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo y a partir de ese momento otros 36 estados y la capital de la nación, Washington, lo legalizaron también. La decisión del Tribunal Supremo garantiza que los matrimonios realizados en esos estados, o en cualquier estado a partir de hoy, serán considerados matrimonios legales en cualquier lugar del país y las parejas gais recibirán los mismos beneficios federales que las parejas heterosexuales. El presidente afirmó que el fallo del tribunal reitera que “todos los estadounidenses tienen derecho a igual protección bajo la ley. Que todas las personas deben ser tratadas con igualdad, sin importar quienes sean o a quienes aman”.


 Escena afuera del Tribunal Supremo en Washington el 26 de junio. (© AP Images)

Sin embargo hace un siglo una amplia aceptación de los derechos LGBTI habría sido impensable. La primera organización de derechos gay en Estados Unidos, la Sociedad para los Derechos Humanos (Society for Human Rights), no se formó sino hasta 1924 y un año después fue clausurada debido a las presiones políticas. Las leyes que prohibían la actividad homosexual fueron rechazadas gradualmente, comenzando con el estado de Illinois en 1962. La Asociación Americana de Psiquiatría consideró a la homosexualidad como una enfermedad mental hasta 1973.

El primer cambio importante ocurrió en junio de 1969 con la incursión policial contra un bar de Nueva York, llamado Stonewall Inn, que atendía la clientela gay, causando disturbios. Cientos de manifestantes se levantaron inspirando la formación de grupos de activistas. Cada junio los disturbios de Stonewall se conmemoran con desfiles del orgullo gay en ciudades que van desde Nueva York hasta Viena y Shanghái.

Actualmente cientos de organizaciones estadounidenses de activistas luchan por leyes y políticas que apoyen a la comunidad LGBTI. Muchas organizaciones encabezaron la lucha por el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo. Activistas ayudan a jóvenes sin hogar, de los cuales 40 por ciento se identifica como LGBTI. (Muchos son jóvenes que escaparon de su hogar al ser rechazados). Y los activistas apoyan a las familias LGBTI para que reciban los mismos derechos de inmigración que otras familias y para que los refugiados LGBTI que huyen de la persecución encuentren asilo en Estados Unidos.

Apoyo externo
El movimiento ha ido ganando un creciente apoyo de miembros familiares y “aliados” heterosexuales que se han organizado para defender los derechos de sus amigos y seres queridos LGBTI. La organización familiar PFLAG, la organización de familiares y aliados más grande de la nación, ha defendido la causa desde hace más de cuatro décadas. “Ser aliado puede ser algo tan simple como decir ‘el chiste que me acabas de contar sobre un gay no es cómico’”, dijo el rabino David M. Horowitz, ex presidente del consejo nacional de PFLAG. Dentro de su tarea de apoyo, los miembros de la organización se comunican con representantes del gobierno para impulsar cambios tales como leyes que eviten los crímenes de odio.


Los partidarios del matrimonio entre personas del mismo sexo celebran frente al Tribunal Supremo el 26 de junio. (© AP Images)

“Cuando hablamos con miembros del Congreso, logramos que cambien de parecer”, dijo Horowitz, cuya hija se identificó como lesbiana la noche antes de su graduación universitaria. El venir de un lugar con amor y familia ayuda a los miembros de PFLAG a influenciar a los líderes. “Es muy difícil estar enojado con una persona que ama a un hijo o hija de uno”, dice Horowitz.

La organización Campaña de Derechos Humanos (Human Rights Campaign) tiene un largo antecedente. A partir de 1980 más de un millón y medio de miembros han encabezado campañas para eliminar la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo y la inmigración de personas con VIH positivo. En 2013 la campaña acogió a sus dos primeros miembros internacionales y jóvenes activistas provenientes de afuera de Estados Unidos y que sirven como “ojos y oídos” en sus comunidades nativas.

Valores familiares
En un profético ensayo publicado en la revista New Republic en 1989, mucho antes de la decisión de hoy del Tribunal Supremo, el escritor y bloguero conservador Andrew Sullivan pidió la igualdad en el matrimonio para las personas LGBT. Sullivan argumentó que legalizar el matrimonio gay “favorecería la cohesión social, la seguridad emocional y la prudencia económica. Para decirlo brevemente, no es el rechazo a los valores familiares. Es una ampliación de esos derechos”.

“He gozado mucho al ver los avances que hemos logrado”, dijo Seth Adam, de GLAAD, una organización que vigila las representaciones LGBT en los medios informativos. “Este ha sido el resultado de más de 50 años del trabajo de los activistas”.

Adam indicó que para los activistas en pro de los derechos gay, queda trabajo por hacer. “La igualdad matrimonial es un hito, no es la línea de llegada”, agregó.

Este artículo fue escrito por la redactora independiente Sharon Jacobs con contribución de los redactores de planta Kathryn McConnell y Mark Trainer.

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